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Curso sobre
la Globalización

Por un nuevo orden ecológico mundial
 

Fuente: Leonardo Boff, fragmentos de un artículo del teólogo brasileño, renunciante en 1993 a la Orden de los Franciscanos, luego de sucesivos procesos inquisitoriales a cargo del Vaticano, que consideró sus opiniones contrarias a la doctrina de la Iglesia Católica.

Para el teólogo brasileño Leonardo Boff, en el futuro cercano se presentan tres escenarios:

  1. Continúa el actual paradigma de sociedad depredadora de la Naturaleza, con el agravamiento de todas las contradicciones sociales y ecológicas;

     

  2. se toma conciencia del creciente déficit de la Tierra, manifestado en la injusticia social y en la degradación de la calidad de la vida; se adoptan formas de desarrollo mínimamente solidarias y tecnologías menos destructivas; o

     

  3. se abre paso a un nuevo paradigma de relaciones con la Naturaleza, de comprensión de la Tierra como un superorganismo vivo, de los seres humanos como hijos e hijas de la Tierra, organizados en una democracia social y económica, dentro de un nuevo patrón de desarrollo con la Naturaleza y nunca en contra ella.

El primer escenario, conservador, representa la tendencia de la última década del siglo XX. El neoliberalismo globalizado muestra escasa sensibilidad por el drama mundial de los pobres. Es capaz de ser homicida y etnocida. Y puede revelar ahora se rostro de ecocida.

El segundo escenario, reformista, se sitúa dentro de la matriz moderna, no pone en cuestión por tanto los fundamentos de la cultura dominante, pero procura minimizar los efectos no deseados con la introducción de técnicas menos contaminantes y mayor equidad social.

El tercer escenario, liberador, es la alternativa para alcanzar una nueva esperanza para la Tierra e inaugurar un nuevo orden mundial. Implica un profundo cambio de los principios que sustentan nuestra civilización, en el caso que queramos mantener la vida en sociedad.

La gravedad de la situación nos impide la timidez. Precisamos buscar nuevos caminos. Sin eso no hay salvación para la comunidad planetaria.

En primer lugar, es necesario mantener viva la perspectiva de globalidad . No hay más soluciones regionales. Ni hay un Arca de Noé que pueda salvar a algunos y deje perder a los demás. O nos salvamos todos, o todos nos perderemos.

Debemos caminar hacia una democracia ecológico-social planetaria. La democracia puede y debe ser vivida en todas las instancias donde las personas se relacionan: en la familia, en la escuela, en la iglesia, en las asociaciones y en la propia sociedad.

La democracia social debe fundarse en una ecología social . La agresión al ser humano a causa de la explotación de su fuerza de trabajo y de las malas condiciones de vida a la que es sometido representa una agresión a la Naturaleza.

Uno de los seres de la creación a los que menos se les hace justicia son los pobres del mundo, condenados a morir antes de tiempo, y los pueblos amenazados de extinción, como los caiapós y los yanomanis del Brasil, entre otros.

De allí la razón impostergable de la opción por los pobres. En la perspectiva de una ecología social, esta opción incluye también a las especies amenazadas de exterminio (solamente en la Amazonia había 50.000 especies en esa situación al final del milenio). En esta democracia ecológica-social, ciudadanos no son solamente los humanos, sino todos los seres que componen el Universo que nos rodea. La democracia se abre entonces hacia una biocracia hacia una cosmocracia.

Todos los seres de la Naturaleza son ciudadanos sujetos de derechos, de respeto y veneración. De ello deriva la exigencia de una educación ecológica, que enseñe a los seres humanos a convivir con sus hermanos y hermanas cósmicos en una misma sociedad.

Por último, se debe redefinir el sentido de la política y la economía. Política tiene que ver con la convivencia humana, la búsqueda y la realización del bien común. El bien común, hoy, no es sólo humano, es el bien común de toda la Naturaleza. Más que una técnica del poder, es el arte de crear continuamente convergencias en la diversidad, el arte de hacer posible lo imposible. Es la práctica amorosa de crear condiciones de vida y dignidad para todos los seres.

La economía debe ser una economía ecológica. ¿Cómo podría ir bien la economía, si la Tierra va mal?. El fin de la economía ecológica es sintonizar la economía de la Tierra con la economía de los seres humanos, apuntando a la sustentabilidad y a la calidad de vida mundial, de las personas y de los demás seres de la Naturaleza. Esto es realizar la justicia con la actual generación y con la futura también, porque va a heredar una sociedad y una naturaleza sustentable.

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