DIFICULTADES
PARA LA PARIDAD EN LA IGLESIA
Ana
Zugaza Aizpuru
Zaragoza 8 de noviembre de 2002
Dificultades para la paridad de género
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Resumen
-
La discriminación que padecemos las mujeres
viola los principios de la igualdad de derechos y del respecto a la
dignidad humana
-
Mecanismos de defensa:
o
invisibilidad de las mujeres
o
asimetría de género
o
misoginia
o
violencia sexista
-
Somos el resultado de unas prácticas sociales
necesarias para sostener el sistema social y económico
-
Construir la paridad implica cambios
significativos
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Me parece difícil plantear el tema desde las dificultades de la
paridad en la iglesia sin partir del hecho de que la paridad encierra
serias dificultades en todas las esferas de la vida. Es una empresa muy
complicada, yo creo que es necesario desvelar estas dificultades. Por
eso creo que es importante enriquecer el análisis desde dónde están
las dificultades para la paridad en la iglesia. Muy someramente, me voy
a fijar en cuales son las dificultades para la paridad de género.
Es un tema complicado; el pasado 8 de marzo oía en la TV una noticia
que decía que ya las cosas van cambiando, y sin duda van cambiando,
creo que hay algunos elementos que podemos observar donde podemos ver
que hay una evolución significativa, aunque en esta evolución aún estamos muy atrás, como luego veremos, pero de hecho la
realidad nos dice que todavía queda mucho más que hacer. Aquellas
voces optimistas dicen que al menos quedan 400 años para alcanzar una
relación de igualdad; a mí esta cifra me suena como algo simbólico,
porque tal como van las cosas me parece que no es fácil porque es un
tema estructural. Nos han dicho 400 años, pero como no lo vamos a
ver....
¿Por qué hay dificultades? Porque ser mujer significa, entre otras
cosas, tener menor salud. Las epidemias más graves (tampoco podemos
fijarnos, hablando de mujeres, en la situación de aquí, de
Zaragoza....) con alto índice de mortalidad, las más letales, son las
que más están afectando a las mujeres; por ejemplo, las enfermedades
de transmisión sexual como el SIDA. En cuanto a salud reproductiva,
cada minuto muere una mujer por causas relacionadas con el
embarazo o el parto. Ser mujer significa ser víctima de la violencia
sexista, con graves consecuencias, e incluso la muerte, recibir menos
educación (los 2/3 de los analfabetos del mundo son mujeres) e incluso
ser más pobre, tener menos derechos y menos oportunidades para el
empleo....Por dar algún dato, las mujeres realizamos en España el 70%
de las actividades no remuneradas. En el mundo realizamos el 66% del
trabajo y solamente se percibe el 10% del volumen de horas de los
salarios. En el campo de la política no alcanzamos ni el 10% de los
puestos de representación....
Como vemos, no es que sea un problema exclusivo de la iglesia, aunque
en la iglesia hay un elemento añadido, que veremos luego; es un tema
que está en las raíces de nuestra cultura y de nuestro mundo. Es un
tema que resulta difícil de alcanzar, creo que hay unos mecanismos
de defensa. Antes estaba hablando con un grupo de mujeres y cuando
acabé dijo una señora: "esto es antiguo; ahora ya hay muchas
mujeres en la judicatura, en el parlamento vasco...."
Me alegro por usted si se siente tan satisfecha, porque yo
personalmente cada vez siento más insatisfacción. A mí me parece que
este es un primer mecanismo de defensa, pero ¿qué queréis, si ya lo
tenéis todo?, si podéis hacer lo que os de la gana... Esta visión es
insolidaria y muy equivocada: no tenemos casi nada. ¿Qué queréis?
Queremos que las cosas cambien de raíz.
Un tema, por ejemplo, el de la invisibilidad. Marie Curie ¿cuándo
recibió el segundo premio Nobel? Cuando murió su marido, con quien
compartió el primero ¿Por qué le dieron el segundo? Porque la que
llevaba el pensamiento era ella, no el marido.
En este tema de la invisibilidad os voy a poner un ejemplo, así hago
también referencia a la iglesia. En el verano del 2001 hubo en Dublín
un Congreso, que tuvo una larga elaboración, en favor de la ordenación
de las mujeres. En este congreso participaron mujeres de todo el mundo;
fue tremendamente polémico, pero se llegó a reflexiones importantes y
a la iglesia católica le puso muy nerviosa. ¿Cómo nos enteramos que
aquello estaba pasando? Gracias a la red, a la que vamos a poner un gran
monumento, igual que a la píldora... gracias a Internet nos enteramos
que esto estaba pasando. No ha habido ni una letra en los periódicos de
este asunto.... (son cosas de mujeres, no importan). El año pasado, en
Gerona, unos curas escribieron una carta denunciando no se qué...
entonces ya es voz en masculino y esto ya suena, y aquella carta ya sale
y todos los informativos de este país hablan de ello, yo lo vi hasta en
titulares... que unos curas de Gerona habían escrito una carta a su
Obispo protestando por este asunto.
Me llaman por teléfono al trabajo y me dicen:
- Soy un periodista del Correo, ¿me podrías dar alguna opinión sobre
esto?
Y le digo: ¿y quién te ha dado mi teléfono?
- El jefe de prensa del Obispo de Bilbao!!!!
Le dije: esto ha pasado en
Dublín este verano y prefiero que no hables de los curas de Gerona,
sino de Dublín.
- Cuéntamelo
Le conté todas las cosas e hizo un artículo precioso. Esto suena
cuando ponemos la voz en masculino. Somos invisibles, insonoras.
Asimetría, otro mecanismo de
defensa. Es uno de los exponentes de la discriminación; es muy
significativo, por ejemplo, el uso del lenguaje: hombre público/mujer pública,
señora o señorita, porque sólo se puede ser señora cuando se es
consorte de un señor, mientras tanto, señorita; yo estoy esperando a
ver si a algún señor le preguntan señor o señorito. Yo tengo la
intención de poner las cosas en su sitio y
darles la vuelta. Decirle a un chico que es afeminado o llamarle
maricón es altamente ofensivo. Invertimos ¿es simétrico? No. Para
decir que esa señora vale mucho le ponen atributos de más y dicen que
tiene cojones. ¿No nos interesa tener cojones a nosotras? ¡no nos
hacen falta! Nosotras nos valemos desde nosotras y desde nuestra
identidad. Es totalmente asimétrico, contradictorio. A mí me hace
pensar por qué cuando a una persona
le pones atributos en femenino es altamente ofensivo; es decir
que lo nuestro es muy pobre e interesa muy poco.
Esto de la simetría hace que en la práctica nosotras tengamos que ser
excelentes miembros. Ellos, con una cierta mediocridad alcanzan puestos
altos sin ningún problema, como constatamos continuamente. Yo
reivindico también la mediocridad para nosotras, yo también quiero que
se nos reconozca nuestro valor....Cuando una mujer llega a un puesto
importante es realmente por lo que es y aún así sacan una cantidad de
problemas… nos miran con una lupa de tantos aumentos que…Todo esto
tiene que ver con la misoginia. Es una realidad que nos toca
padecer; hay una baja valoración ética para nosotras como colectivo,
se nos atribuyen comportamientos con un alto contenido negativo,
nosotras somos malas, retorcidas… En realidad somos buenísimas, somos
las cuidadoras (hijos, padres, abuelos…) y además todos los lugares
de voluntariado donde hay espacios de gratuidad están copados por
mujeres.
No digamos ya, cuando llegas a puestos que te puede tocar, como cuando
el Gobierno español tuvo como portavoz del Gobierno a una señora; este
cargo es de máxima responsabilidad en el Consejo de Ministros, ya que
tiene que dar la cara de lo que es el Gobierno, y no se lo van a dar a
cualquiera. Es un cargo muy complicado porque tienes que decir, si
puedes decir, o no decir si no puedes decir…, además te debes a tu
electorado, a la prensa, y tienes que comunicar justo a la salida del
Consejo de ministros, es difícil. ¡Cuántas parodias se hicieron en
este país el tiempo en el que la portavoz era una señora! Creo que
para que un presidente de gobierno nombre de portavoz a una señora es
que no era mediocre. A mí me divierte oír frases como aquellas de
“mujer al volante” -el coche es mucho más de chicos- y cuando
entramos en espacios y vamos ganando autonomía, entonces somos
peligrosas o somos no se qué… Hay todo un mundo de misoginia que no
es casualidad.
Por último, lo más sangrante e intolerante es el tema de la violencia
sexista. Todo lo que he dicho antes es también violencia, pero ya
cuando llega a estos extremos, como el maltrato físico y psíquico, que
lleva a la muerte a muchas mujeres… Dicen, y esto está muy claro, que
es muy difícil estudiar este tema, al final … yo convivo con un alcohólico
pero el pobrecito va a cambiar… y es que las mujeres tragan y aceptan
esta situación porque hay cariño… y alguna padece hasta la muerte.
Aquí quería hacer una pequeña reflexión ¿por qué se persigue con
tanta fuera la violencia terrorista y se ignora la violencia sexista?
Todos condenamos el terrorismo, sin duda, pero ¿por qué una víctima
de la violencia terrorista es titular de periódico y una víctima de la
violencia sexista es espectáculo de las tardes…? Eso sí que es asimétrico
¿por qué no es titular de periódico? Por supuesto, ninguna va a
llevar un guardaespaldas ni ningún tipo de protección y el terror que
va a tener esa señora pensando “hoy me toca morir”. Realmente yo
conozco algún caso de gente que ha padecido esta violencia y no tienen
el apoyo de nadie; el otro tiene la solidaridad de la gente, las mujeres
no tienen el apoyo de nadie. Yo creo que aquí hay un problema
estructural; la violencia terrorista altera los esquemas de un sistema
político determinado, en cambio, la violencia contra las mujeres lo que
hace es preservar un sistema político, un sistema social concreto, para
que no cambien estas jerarquías. Se genera el modelo patriarcal, de
dominio de unos sobre otras, y eso es lo que no queremos que cambie. Si
defendiéramos a las mujeres estaríamos atacando uno de los problemas
que hay en este tema y que es uno de los exponentes mayores de la no
paridad en todos los sentidos.
Desde el feminismo denunciamos que los intereses de la cultura
patriarcal nos moldean de tal manera que nos están delimitando; esto
encima, además, es un interés de muy pocos porque si tú dices que estás
comprometida con el tercer mundo, los extranjeros…. bien, pero si
dices que estás metida en un movimiento de liberación de mujeres, cada
vez que intentas hacer tus reivindicaciones, ¡otra vez! te conviertes
en la pesada. Es que somos tan pobres que nuestras reivindicaciones son
despreciadas y tienes que andar siempre con cuidado porque somos unas
pesadas; en cambio, si eres un comprometido con los pobres la gente te
aplaude. Y ya no digamos si eres chico y te atreves a ir a un mundo de
varones a decir que podíamos comprometernos con las más pobres, porque
si realmente hacemos intención de estar del lado de los pobres, los
pobres son las pobres, porque según vamos avanzando en la escala de
pobreza, siempre detrás de los grados más graves de pobreza está la
mujer. Por eso, la sociología ha acuñado el término de feminización
de la pobreza.
Causas y razones de la
discriminación de las mujeres en la sociedad y en la iglesia
Resumen
- El sistema patriarcal
- Legitimación del sistema patriarcal
-La lógica jerárquica
- Necesidad de profundos cambios
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¿Cuáles son las causas? En las causas cuenta como término clave el patriarcado,
que establece el dominio de uno sobre otra y en la lógica jerárquica
que entran los bárbaros, el mundo no civilizado, nos falta el logos, y
por tanto el ciudadano macho, que ha nacido libre, tiene la prerrogativa
de dirigir la familia, de tener la responsabilidad de mando y poder.
Detrás de estos roles hay una asunción de que la transmisión de la
raza les corresponde a los varones; es decir, cuando una mujer entra en
el mundo laboral remunerado, por supuesto, sin abandonar otras muchas
tareas, casi siempre es peor pagada.
El otro día estaba hablando con una amiga y decía. – pero bueno,
vamos a ver, esto tiene mucho que ver con la economía, ¡si el trabajo
que se hace, por ejemplo, en el servicio hacia los otros – familia,
hijos- que no tiene una cuantificación económica, está dando una gran
producción y está haciendo que el sistema pueda evolucionar y avanzar!
Podemos hacer una cosa: tú me contratas a mí, yo te contrato a ti, tú
me das un salario y yo te doy un salario, entonces ya estamos
produciendo, ya tenemos seguridad social, ya tenemos derecho a pensión….
Vamos a empezar a provocar toda una rueda de que todas nuestras tareas
estén también reconocidas como espacio de producción. Eso de pensar
que el rol del mantenedor y el cuidador, digamos, de ganarse el pan
desde el punto de vista económico, es de los hombres, genera una vez más
ese contraste que nos da luego esos índices de salarios injustamente
pagados cuando son tareas abordadas por mujeres.
Detrás del patriarcado hay algunos mitos legitimadores; voy a
comentar dos: la mujer es mala (Pandora, Eva en la cultura
cristiana, que es la que roba la manzana y por su culpa estamos todos
condenadas y somos desgraciadas). Hago ahora mismo una reivindicación:
vamos a meter en nuestro santoral a Eva porque vamos a ser todas hijas
de Eva y vamos a copiarla, porque Eva trasgrede, y solamente podemos
cambiar las cosas en tanto en cuanto vayamos cambiando normas que nos
han impuesto y que nos impiden crecer. Yo creo que lo que a Eva no se le
perdona es que ella toma decisiones por sí misma, es autónoma, no
tiene que pedir permiso a nadie para decidir si va a coger el fruto o
no. Se puede equivocar, si/no, quizás sí, como todos, pero ella es autónoma
y toma las decisiones por sí misma. Esa trasgresión es la que le hace
posible ser ella misma; si no, no hubiéramos sabido siquiera que existía,
le da visibilidad.
Otro de los mitos legitimadores es que la mujer es de naturaleza
inferior y el menor debe servir al mayor: la mujer, al fin y al cabo
es como un hombre incompleto que necesita del macho para ser.
Dificultades para la paridad en la iglesia
----------------------------------------------------------------------------------------------------------Resumen
1.
Dificultades para la paridad en la iglesia
o
La postura de la institución
o
La iglesia ha quedado atrás con respecto al
mundo
o
La estructura jerárquica y patriarcal
o
La tradición bíblica en la historia de la
iglesia
o
Los modelos que se introyectan en la iglesia
2.
La paridad: contradicciones e incoherencias de la iglesia
o
Vaticano II. Gaudium et spes
o
Declaraciones y documentos postconciliares
o
Predispuestas para…
o
La categoría de la complementariedad
o
La igualdad en la diferencia
3.
Misoginia eclesial.
o
La tradición deuteropaulina
o
La teología clásica: San Agustín y Santo
Tomás
o
El mito de Eva
o
Lo perfecto es masculino. Lo imperfecto es
femenino
o
Interpretación patriarcal de la Biblia
4.
Buscamos paridad y encontramos disparidad. Algunos ejemplos:
o
En el lenguaje teológico
o
Las interpretaciones que se han hecho de la
escritura
o
En el campo del estudio teológico
o
El tratamiento de los santos y santas.
Referencia de vida
o
Invisibilidad en la liturgia
o
En el ritual del matrimonio
o
El simbolismo eclesial del esposo
o
En el leccionario
o
Participación en la liturgia
o
Presidir, legislar y gobernar
o
La cuestión del orden sacerdotal
5.
Al principio no fue así
o
Organización de las primeras comunidades
o
Los dirigentes eran indistintamente hombres y
mujeres
o
Las discípulas de Jesús
o
La tendencia emancipatoria de las CC en
contraste con la sociedad estamental greco-romana.
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Si socialmente estamos con esta carga, en la iglesia las cosas se
agravan más. De las organizaciones públicas y reconocidas en el mundo
occidental (en algunas culturas no hay una democracia abierta) la iglesia
católica es la única institución en la que en su legislación y en su
organización no contempla la posibilidad de la igualdad entre hombres y
mujeres y esto se lo atribuye además poco menos que al mandato divino.
Además contribuye con otros países a la injusticia. El protocolo que
tienen las Naciones Unidas, el que puso en el año 93 y en el 95 en Pekín,
y en el 2000 en Nueva York, en el que la plataforma de acción donde se
propone toda una acción para conseguir la igualdad de género, para
romper con las injusticias, para acabar con las mutilaciones genitales,
para avanzar en el tema de la salud reproductiva, para romper con algunas
tradiciones que están matando a mujeres… El gobierno que tiene
representación directa en Naciones Unidas se niega a firmarlo y se niega
a aceptar que los derechos de las naciones no están respetados en muchísimos
países del mundo.
En la Comunidad Europea, la iglesia católica tiene un carácter de
excepción a la hora de plantear los derechos que son de obligado
cumplimiento para los Estados; en cambio, hay un capítulo de
excepcionalidad para la iglesia católica. Es un asunto extremadamente
grave, porque lo que precisamente nosotras vamos buscando, no solo desde
el feminismo sino también desde el cristianismo, es el derecho a ser
hijas, hijas, de igual manera que hijos, sin tener nada que haga que nos
sintamos así, con este malestar, y ser discriminadas simplemente por
cuestión de género.
La iglesia se encarga de hacer visibles los valores patriarcales y
nosotras tenemos carencias de significatividad y nosotras también somos
personas humanas, igualmente creadas, con el mismo sentido y con la misma
humanidad... Cuando la antropología descubre que no somos seres
incompletos sino que somos seres diferentes, igualmente humanos, ahí las
cosas cambian.
Es curioso cuando te juntas con grupos y les preguntas: ¿cómo es
aquello de la creación? Ah, sí lo del paraíso, sí….el primer día
hizo Dios… ¿y lo del hombre y la mujer?, ah, sí, lo de la costilla ¿Cómo?
La gente en su inconsciente, en su memoria de lo que le han contado, lo
que han interiorizado es esto. Dentro de los relatos de la creación hay
dos especialmente claros y bien definidos. El del primer día, el segundo
día… y el otro, el del paraíso. Son dos relatos diferentes; en el
primero, que es mucho más ordenado, de la tradición sacerdotal, mete la
semana de siete días, el descanso, las fiestas… y ahí dice que Dios
crea al hombre y a la mujer. Habla de una creación en paridad, en
simultaneidad, como que el ser humano tiene esa realidad. En cambio, el
relato de la costilla, que es un relato más antiguo, que viene de otro
tipo de tradiciones, es el que cuenta esto, a nosotras nos ha quedado de
una forma un tanto extraña, porque el relato que habla más de la
paridad, ese, se nos ha escapado de nuestra memoria.
Digo esto porque esta organización hace que nosotras tengamos carencia
de significatividad ¿Por qué? Por el mito que se nos considera
inferiores y así a lo largo
de la historia se han arbitrado un serie de medios que han contribuido a
que nosotras los interioricemos y creamos que así es la organización y
que así tiene que ser el saber teológico y que así se va a hacer la
organización y que de esa manera se toman las decisiones y por lo tanto,
nosotras quedamos alejadas de la esfera del saber teológico ¿por qué?
Porque el saber teológico es para tener la dirección, los varones, célibes
y ordenados. Y a nosotras radicalmente se nos excluye. Ellos tendrían que
escoger si quieren o no quieren pertenecer al laicado; a nosotras no nos
dan ni siquiera la opción de poder hablar de esto.
¿Cómo se van infiltrando estos mecanismos en la vida eclesial? Esto
lo voy a decir a través de algunos ejemplos. El cuerpo es un símbolo de
la sociedad donde se reflejan las concepciones y visiones que se
proyectan, es decir, lo que nosotros somos; somos y nos expresamos por
nuestro cuerpo. El cuerpo de la mujer es algo negativo, malo, el que
genera violencia (como el pantalón estaba ajustado, claro, ibas
provocando y….) no la víctima.
En la iglesia la mujer es la tentadora (Eva, come, come tú….). Me
contaba el otro día una amiga, de unos 50 años, que en su colegio le habían
dado algunas charlas y ejercicios y le habían dicho que en verano no podía
ir a la playa porque si se ponía en traje de baño podía provocar el
pecado en los hombres. Ella no terminaba de entender por qué ella pecaba,
claro, era ¡porque provocaba! Estas tradiciones han llegado hasta
nosotras.
En la historia de la iglesia tenemos múltiples ejemplos de la
segregación de las mujeres en los ámbitos sagrados, por ejemplo, durante
la menstruación, después del parto, por considerarlas impuras y
contaminantes. El rol extendido por la iglesia con respecto a las mujeres
es de ser madres, el de engendrar y cuidar de los hijos, mantener la
unidad de la familia, y esto como parte de sus funciones sin ninguna
dificultad; pero su cuerpo y su vida y su relación personal quedaba
circunscrita al ámbito de lo privado, que es el lugar donde adquiere su
sentido; y del mismo modo, en el cuerpo social de la iglesia se nos
facilitan las tareas internas, apreciadas y valoradas por supuesto y
gracias a las que permite que muchas cosas salgan adelante, gracias a
nuestra gratuidad y nuestro voluntariado, pero una vez más, invisibles,
con poco grado de reconocimiento público y poca influencia en la práctica
en la toma de decisiones.
Por otro lado, algunas de las actitudes más trabajadas en los ámbitos
eclesiales, por ejemplo la humildad, la resignación, la entrega, el
sacrificio, actitudes que muchos aprovechan para reforzar, para legitimar
el rol asignado durante siglos a las mujeres tanto en la sociedad como en
la iglesia. Y esto de alguna manera impide sacar a la luz algunos deseos
profundos, razonables y legítimos, de igualdad y no estamos dispuestas a
seguir resignándonos ¡se acabó la resignación! Lo nuestro va a ser
resistencia, respuesta, libertad de trasgresión.
A través de la liturgia,
por ejemplo, las mujeres vamos entreviendo quiénes son los que presiden
nuestra iglesia. Cuando se está celebrando la plegaria, es muy divertido
porque los modelos que nos ponen siempre son modelos de señores, las
celebraciones sacramentales, desde el principio, vemos que esto nunca será
para nosotras, ni tan siquiera como posibilidad; nuestro puesto en la
iglesia es escuchar atentamente y acallar y callar y punto. Nuestra forma
de sentir, de valorar, no puede aparecer. Así, en la iglesia siempre nos
situaríamos en la parte de abajo, a una distancia respetable.
Vemos también que en la liturgia el lenguaje no es inclusivo. Os
cuento un ejemplo: estaba en una comisión en la diócesis de Bilbao, y
estaban considerando la posibilidad de instaurar el diaconado permanente,
sabéis que es un tema polémico; en Austria, el propio episcopado se lo
está planteando, del de instaurar un diaconado permanente cara a las
mujeres, incluirlas en esta tarea-ministerio. El ministerio del orden se
divide en tres partes, pero es el mismo sacramento –diaconal,
presbiterial y episcopal-
Yo creo que me llevaron a
aquella comisión para que si luego salía la cosa adelante dijeran que yo
había estado allí. Yo también tenía un poco de pudor al hablar de
estas cosas…Yo me hacía el siguiente examen: a la hora de sacar
comisiones donde hay que tomar decisiones, no se qué pasa -es lo que
hablaba de la invisibilidad- que cuando sale un señorito todo el mundo
dice: es que vale mucho, nosotras decimos que debe valer poquísimo porque
a la hora de… es que no salen nombres nunca, nunca se les ocurra que
ninguna de nosotras podamos decir algo interesante.
En un momento dado, uno ya se puso muy nervioso y me dijo: a ver ¿quién
eres tú y qué derecho tienes tú si hay una persona que quiere ser diácono
para que lo impidas? Entonces le miré y le dije: oye, perdona que te
corte, me gustaría que en este caso quites la palabra persona y digas que
un chico o que un hombre quiera ser diácono y que yo lo impida porque
resulta que hemos creído que utilizar un lenguaje inclusivo como decir
persona en vez de hombre era un logro y ahora nos estamos dando cuenta que
cuando dices persona te olvidas por supuesto de nosotras, no estás
pensando en nosotras. Y ahora te contesto otra cosa ¿y quién eres tú
para impedir que una señora que decida ser presbítero, lo sea? ¡Ya
vale! Os dais cuenta que todo el tema del lenguaje ahí está; este
lenguaje no inclusivo también lo padecemos nosotras. Cuando un hombre
dice persona, en su cabeza pasan hombres o varones para espacios de
responsabilidad.
En esto la paridad en la iglesia ha tenido contradicciones e
incoherencias. En lo referente a la conversión y a la defensa de los
derechos de las mujeres vemos estas contradicciones. La iglesia ha hablado
del lugar de la mujer en la sociedad y en la iglesia y ha proclamado públicamente
su igualdad. Tenemos la declaración de Pío XII de Pacen in Terris, la de
Juan XXIII en el Vaticano II, en Gaudium et Spes, se hacen declaraciones
sobre los derechos y la dignidad de las mujeres, se acepta y se promueve
la promoción y la igualdad de la mujer en la sociedad pero se mantiene de
una manera obscinada la discriminación en el ámbito de la iglesia.
Vosotras podéis salir, no os preocupes, adelante, no pasa nada. En la
asamblea diocesana de Vizcaya el 72% de los participantes fueron mujeres,
pero en la sección de clausura no había ni una sola mujer en la mesa.
Así, vemos que, por ejemplo, en estas declaraciones, que pueden ser
interesante recogerlas, en el Vaticano II: “Cualquier
forma de discriminación en lo que respecta a los derechos de la persona
que se apoye en motivos de raza, religión o sexo, debe ser suprimida y
eliminada como contraria al plan de Dios” Este es el documento
oficial de la iglesia católica. ¿Y por qué esto no se aplica a la
iglesia? ¿Por qué no nos la aplicamos?
Otro texto, aquí hay una cosa curiosa que pasó en el Sínodo para la
justicia. En este Sínodo hubo una primera redacción que decía: “insistimos
en que las mujeres tengan una parte de responsabilidad y una participación
de iguales a los hombres en la vida social y en la iglesia”. Este
era el texto inicial, la redacción final dice: “insistimos
en que las mujeres tengan su parte propia de responsabilidad” a mí
me gustaría que me analizasen qué significa eso de su parte propia; ahí
está la cosa, la clave.
En el documento de la celebración para la evangelización de los
pueblos se dice así, dirigiéndose a las religiosas: “las hermanas sufren por el estado de abandono de muchas comunidades
cristianas y piden que les sean confiadas mayores responsabilidades,
movidas por esa angustia y no por su espíritu pretencioso”. Llama
la atención que se haga la advertencia de que se quiere trabajar pero sin
levantar sospechas de ningún tipo de pretenciosidad, es por pura
generosidad, hay que trabajar con humildad y siempre bajo la supervisión
de algún guía y algún clérigo. Que, por cierto, con lo que comentaba
antes del diaconado, una de las razones que podría ser interesante que
hubiera diáconos en la diócesis de Bilbao era porque había muchos
grupos que cada vez estaban menos acompañados y que podían servir de guía
espiritual a las mujeres!!! Esto estaba escrito, y yo pedí la palabra y
dije que esto era tan ofensivo que esto esté en nuestras manos… que lo
cambien, por favor.
En ocasiones se nos confían algunas tareas. Os voy a leer otro texto:
“en una instrucción emanada de la
congregación del culto divino en la que se especifica qué es lícito a
la mujer, entre otras cosas, recibir a los fieles en la puerta de la
iglesia y situarlos en los lugares preparados para ellos”
(acomodadoras).
Son documentos postconciliares, no estoy hablando de la iglesia de
Trento, estoy hablando de documentos postconciliares. Curiosamente luego
aparecen algunas reacciones del Vaticano hacia las mujeres. Por ejemplo,
con motivo de la Conferencia Mundial de Pekín, el Papa Juan Pablo II
emitió una declaración, -sin precedentes-porque se disculpó por la
opresión y la discriminación que la iglesia hacia a las mujeres y que
había hecho en el pasado y también reconoció la valiosa contribución
de las mujeres en la vida de la iglesia y de la sociedad y en la liberación
de los pueblos y en la justicia, lo deja perfectamente claro, y además
pide perdón y agradece esta contribución. Sin embargo, después dice que
es muy importante reconocer el don de las mujeres para ser madres y
esposas y cumplir los papeles tales como el servicio a la salud y la
educación; lo habéis hecho muy bien, pero ¡vale ya, eh! para lo que estáis
creadas es para ese don milagroso de la maternidad. Así que, aunque el
Papa está valorando a las mujeres, está apreciando su valor social y
cultural, después dice ¡pero ya vale! Porque ignora las miles de formas
en las que las mujeres podemos expresar y contribuir a la sociedad.
En el documento del Papa sobre la dignidad de la mujer hay otra cosa,
lo de la complementariedad, porque en la relación entre hombres y mujeres
yo creo que creen que han acertado con la palabra, que creen que somos
complementarios. Yo os digo lo que siento, a mí la palabra
complementarios ...- vas al Corte Inglés y está la sección de
complementos, y cuando tú ya tienes todo al final terminas comprándote
alguna cosita, un pañuelo, un cinturón..., es decir, hay una parte y
sobre esa referencia se complementa. Ese es el problema, Ahí hay un
problema de fondo que siempre la reflexión se hace desde quién eres tú
y desde tu propia referencia; es decir, la palabra viene dada desde un
hombre que dice que nosotras somos complementarios.
Yo propongo la categoría de igualdad en la diferencia; somos
distintos, somos distintas, pero somos iguales. Así podríamos ver que la
discriminación por razón de sexo no se puede sostener antropológicamente.
Otro problema es que en la iglesia hay una fuerte misoginia, con mitos
legitimadores ya comentados, y otros... nuestros Santos pensadores y filósofos
como Santo Tomás, San Agustín, dijeron todos ellos algunas cosas tan
ideales e increibles !!!.Por ejemplo en la tradición deuteropaulina
encontramos exhortaciones en las que se señala que las mujeres tenemos
que "oír en silencio y estar
sumisas al marido" ¿Por qué se tienen que seguir
manteniendo estas tradiciones? Puede que tuvieran algún sentido en aquel
momento, pero eso está ahí,
en la teología clásica se dice que éramos inferiores y que teníamos
que estar subordinadas, y además hablaban de algo así como que hay una
imperfección y que el emparentarse con la carne débil -mujer- genera
debilidad, imperfección, pecado... que para la procreación valdría y
nada más porque lo masculino es lo que está más cerca del espíritu, y
la mujer es un hombre disminuido, que "necesita
la mujer del varón no solo para engendrar, como ocurre como en los demás
animales, sino que incluso para gobernarse, porque el varón es más
perfecto por su razón y más fuerte por su virtud".
En la Edad Media nuestros próceres católicos prohibieron que la mujer
que tuviera regla comulgase. Un escrito de un abad de Clunny dice "la
belleza física no va más allá de tu piel, si los hombres vieran lo que
hay debajo de la piel la vista de las mujeres les sublevaría el corazón.
Cuando no podemos tocar con la punta del dedo un escupitajo o la porquería
¿cómo podemos desear abrazar ese saco de estiércol?" Estoy
hablando de misoginia cristiana. Esto no lo pensamos nosotros, ya se que
no, pero hay toda una historia de la que somos herederas y esto está allí.
Buscamos
la paridad y encontramos disparidad
En el lenguaje teológico hay ausencia total del lenguaje femenino.
Reflexiones hechas por hombres que hablan de la mujer desde sus
precomprensiones para sus intereses. En las interpretaciones que se han
hecho de la Escritura han estado siempre al servicio de una antropología
determinada y de una manera de entender la iglesia, jerárquica. En el
campo del estudio teológico apenas existen mujeres licenciadas en teología,
últimamente está resultando aún más complicado por aquello de que la
teología se imparte en parte en los seminarios y ese mismo dogma que
disponía que no se podía acceder a los estudios teológicos en los
seminarios. Algunas, que tenemos el privilegio de vivir en ciudades donde
hay facultades de teología, podemos, y las demás, tienen que hacer
verdaderos juegos malabares.
El tratamiento de santos y santas... en los Santos hay arzobispos,
confesores, presbíteros, doctores... ellas son vírgenes, santas, madres
y algunas son conocidas por referencia a varones, por ejemplo Santa Mónica,
la madre de San Benito, Santa Escolástica, la hermana de San Benito.
Estas discriminaciones, donde también nos encontramos que son pocas
santas, quiere decir que hay pocos referentes femeninos para el
comportamiento de lo que suele aparecer bondadoso.
En el ritual del matrimonio, en la bendición sobre el esposo y la
esposa, se continúa reservando una oración especial para el esposo, se
le exhorta a que imite ejemplos de santos, ejemplo de sumisión y de
virtudes domésticas. En el simbolismo recogido en las Escrituras dice que
"el esposo ame a la esposa como Cristo ama a la iglesia" o que
"las mujeres estén sujetas a
sus maridos como la iglesia a Cristo". Os dais cuenta, la
iglesia, digamos lo que es humano, lo decimos en femenino, y eso es lo que
representa a la mujer y en el puesto del varón le ponemos a Cristo. La
relación Cristo-iglesia, hombre-mujer, ¿dónde está la paridad? Al varón
le ponemos en el lado más divino.
En el leccionario se mantienen estas ideas, que la mujer calle,
obedezca... ¿por qué no se oye el texto de la hemorroisa en ningún
momento de la liturgia del año? Son omisiones muy llamativas.
En la acción litúrgica encontramos cómo las mujeres intervienen de
hecho como lectoras de la lectura aunque en la práctica no se puede. En
la iglesia, la posibilidad de presidir, gobernar, legislar, dirigir y
decidir en los más altos niveles está totalmente excluido para nosotras
porque está reservado exclusivamente para ministros ordenados.
En la cuestión del orden sacerdotal, en el Derecho canónico y los
documentos papales han dejado zanjada la cuestión, en una encíclica
dicen que punto y final, así lo dicen, aunque se trate de un documento
disciplinar ha sido contestado por teólogos, hay un montón de escritos
con respecto a las contestaciones que ha recibido esta encíclica, que no
voy a citar.
Al principio no fue así
La iglesia que los apóstoles dejaron fue un hito en la historia el ver
cómo en medio del mundo romano se organizaban las primeras iglesias domésticas,
cómo eran presididas por mujeres, como tenemos casos como el de Estebe
que aparece en su lápida: "presbítera". Piensan muchos que
Estebe era chico, porque como luego sabemos nosotros, conocemos los
nombres romanos.... Casos de estos nos van saliendo, que Jesús hablase en
público con mujeres, que admitiese en su grupo a mujeres eso es otra cosa
muy extraña en una sociedad como la judía donde estar con
mujeres en público estaba muy mal visto, tiene concepto de pecado, te
rebaja, pierdes dignidad, y Jesús se acompaña por mujeres que luego
aparecen al final; el caso de que Maria Magdalena sea compañera de Jesús
en la tarea de ir y acompañarle con otras mujeres y con otros hombres,
pero que ella sea la primera testigo de la resurrección y que ella sea la
primera anunciadora es llamativo.
¿Por qué siempre se predica contra Marta? ¿Lo habéis pensado? Yo
estoy esperando un día de Santa Marta que prediquen a favor de ella, no
en contra. En cualquier otra fiesta, el santo es el que hay que ensalzar.
No hay en el santoral la fiesta de Santa Marta de Betania, hay Santa María
de Betania y resulta que parece, parece, que el ejemplo de virtudes a
imitar es María, esta es la que ha elegido la mejor parte ¿No os genera
algún tipo de sospecha? A mí sí. Y la sospecha es clara: algunos críticos
dicen que María, en la mesa está hablando de presidencia en la mesa, y
que era, y además si os fijáis la confesión de Marta en San Juan es una
confesión impresionante, mesiánica, como puede ser la de Pedro, el
reconocimiento de Jesús como Mesías, y por supuesto la de la samaritana,
parece que había una confrontación de liderazgo ya desde el principio y
en este texto parece que se puede sospechar que puede haber un no
reconocimiento del liderazgo de Marta; en ese momento se empieza a alabar
esa sumisión, el silencio. Además hay otra cosa que a mí me llama la
atención, porque resulta que las mujeres, cuando hablas de mujeres y
aparece este texto, se dice, claro, la María, la piadosa, y la otra, la
que está allí preparando la mesa, recibiendo a las gentes en la puerta,
estaba como una moto de preocupada...y resulta que las mujeres, que somos
las que andamos corriendo de aquí para allá y al final nos convertimos
en Martas, nos culpabilizamos y claro... debemos coger la otras parte
donde no cojamos tantas tareas y no estemos todo el día como locas
haciendo tantas cosas pues porque parece que ahí sí que andamos
equivocadas. Ahí hay otro problema, el tema de ese liderazgo.
Pero es verdad que el modelo patriarcal está puesto en crisis en la
iglesia cristiana. Progresivamente según avanza el cristianismo en medio
del imperio romano vamos asistiendo a una progresiva absolutización de la
iglesia que nos llega hasta hoy.
El liderazgo es claro, pero a partir del siglo III se va dibujando una
progresiva absolutización que llega hasta nuestros días y con eso nos
hemos quedado. Al final ¿cómo se legitima esto? Dicen: "es que la iglesia es santa, y es que proviene de Dios y además siempre
ha sido así". Cuando decimos que la iglesia es santa, lo que nos
ha traído la santidad, ha hecho establecer potentes clasificaciones de
espacios y conductas y resulta que "como esto proviene de Dios y como
es santo" -hablando de los santos en términos siempre masculinos- lo
perfecto y lo santo son comprendidos en masculino y esta óptica masculina
y jerárquica está legitimando que la iglesia tenga este carácter
masculino y de exclusión.
Y además proviene de Dios y como proviene de Dios yo no puede hacerlo
mal y entonces en nuestra forma de entender la organización social -la de
padres, dueños, rey poderoso...- todos los intereses que ha tenido el
imperio romano hasta nuestros días de la organización social, política
y económica la ha cogido la iglesia y va y se lo atribuye a Dios. No, no,
no, de Dios también proviene ese modelo de iglesia que hemos visto que
aparecía al principio y además el Dios Padre de Jesús es el Abba íntimo
de su religiosidad y representa a ese Dios siempre en términos de Padre
masculino mientras que curiosamente es la iglesia la que más rompe esta
imagen y menos nos recluye a minoría de edad, y además es el mismo Jesús
el que más nos libera del padre patriarcal. Y las imágenes femeninas que
no hay duda que en la Biblia aparecen, que incluso en algunos textos del
Nuevo Testamento que no han pasado por el canon, aparecen términos de
visión, digamos de maternidad y de rol femenino en Dios que a nosotras no
nos lo han dado.
Las mujeres también somos imagen de Dios, porque resulta que la imagen
de Dios que más claramente hemos interiorizado es la imagen de Padre;
nosotras también somos imagen de Dios y bendecidas por Dios por la
identidad de ser imagen y semejanza suyas, en el primer acto de la creación
que os decía antes. Además siempre ha sido así, además es que Jesús
escogió a hombres, además escogió doce -pues doce que sigan siendo- y
además escogió pescadores -pues que sigan siendo pescadores- y además
escogió judíos -pues que sigan siendo judíos- ¿por qué unas cosas las
absolutizamos? De todo escogemos hombres y los absolutizamos.
Sin duda a él le acompañaron mujeres. Y además él no ordenó a
nadie, y lo de los doce tiene un carácter simbólico enorme, y nos lo
compusieron así porque de alguna manera eso era muy bien entendido en esa
cultura. Pero si recoge quien era el grupo de seguidores de Jesús, estos
eran hombres y mujeres sin duda. ¿Por qué esta forma se convierte en
forma absoluta y además esto no se puede discutir y todo lo demás sí?
Aquí hay otro problema, que a mí me parece muy claro, y es que la
encarnación - Dios se ha hecho presente en nuestra historia- y Dios se ha
hecho humanidad, no se ha hecho masculinidad; se ha hecho humanidad en
masculino, pero no quiere decir que lo divino quede solo representado por
la masculinidad. Dios se hace presente en la historia de uan forma
concreta, en un judío varón, que podría haber sido en una mujer
egipcia, pero fue en un judío varón, pero lo que nosotros estamos
afirmando en la Encarnación es que Dios se ha hecho humano, que Dios ha
entrado en nuestra historia. El que Dios haya entrado en nuestra historia
y que la humanidad no esté hablando de que Dios está actuando de esa
manera especial y eso tiene un carácter salvífico, porque si realmente
la humanidad de Jesús solamente representara la masculinidad quedamos
excluidas de la salvación.
Otra de las cosas que arguyen es que el varón está representando el
cuerpo de Cristo y es que la representación del cuerpo de Cristo, aparte
de esa imago cristi que dicen, primero repito lo que acabo de decir de la
humanidad y segundo que representa al cuerpo de la iglesia; la iglesia está
constituida por todos los bautizados y bautizadas. |