¿Cómo orar?

 

Casi siempre nos preguntamos "¿cómo orar?” y recordando a Jesús enseñando a sus apóstoles hacemos hincapié en "el cómo". Los pobres, los empobrecidos nos enseñan que es muy importante el "desde dónde", incluso que este "desde donde" se convierte en fuente del "cómo" orar.

 

El «desde donde" es un barrio, familias, vidas que tienen color, olor y hedor, tacto y rostros con nombres y paros, cansancios y futuros casi siempre imperfectos, con amores fugaces y perpetuos planes. Es un barrio viejo y de viejos hasta los niños y los gatos son viejos. Hay cercanía y balcones y las ventanas cercanas te permiten entrar en la vida de las familias. Hay horas peligrosas y llamar al timbre de algunas casas es de mala nota. Mi oración tiene algo de vieja y es posible que de mala nota".

 

Desde este barrio se hace difícil orar, casi sin tiempo, horas que se estrechan y problemas que se aprietan. Las calles son templo y las conversaciones del mercado se hacen rosarios interminables en el que "el pan nuestro de cada día, es tarea para muchos de viernesanto anónimo.

 

En este barrio se «reza" mucho y la religiosidad del pueblo se manifiesta ostentosamente en reto hiriente y purificador de oraciones más progres. Las palabras, ¡as imágenes, los gestos y símbolos, las estampas y las medallas plantean el grado de cercanía, de sintonía con ese pueblo que reza así.

 

En este barrio Dios también es mercancía, consumo. Las campanas llaman a rezar más que a orar. Me hace bien escucharlas. En este barrio dicen que estamos gentes peligrosas, de mala fama, sospechosas, y la policía tranquiliza a los buenos con detenciones y peinados de calles y portales. Entrar en el barrio cuando la noche se enseñorea de él, puede ser peligroso.

 

Y éste es el «desde donde" oro, me relaciono con el Padre. Oro, hablo, grito, me enfado...

 

Jesús se me aparece desde este barrio como un hombre "sospechoso". Su nacimiento ya levantó sospechas en el que iba a ser su padre, José. Los sacerdotes lo etiquetaron de blasfemo y agitador. Sus compañías le restaban fama y le hacían cómplice de su estatus (publicanos, enfermos, prostitutas ... ).

 

Es sospechoso de ir con mujeres (moral) de poner al hombre por encima del sábado (religión) de tener amigos entre los publicanos. Jesús no cree en aquello de "dime con quien andas" y que «una manzana podrida va pudriendo a las buenas" sencillamente porque los hombres no son manzanas. Alguna preocupación crearía a su buena madre que ante las andanzas de su Hijo diría en su silencio "este chico... no sé".

 

Orar desde la marginación es aceptar una oración marginada al margen de lo que se lleva, hoy se hace y mañana ya veremos. Creer en este Jesús sospechoso, es aceptar, poco a poco, y con un cierto miedo, participar de esta sospecha. Hay que orar "desde este aquí porque no se entiende a Jesús, se desconoce a si mismo y es desconocido para ¡agente. Orar “desde aquí" es como amanecer. Hay noches largas, largas.

 

Orar "desde aquí te hace sentirte extraño, la gente te lo dice en tu ambiente "natural" y en ciertos sectores de la iglesia. Te preguntan ¿qué haces? y la oración pertenece al tiempo inútil

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Lo que ya no me atrevo es a decir cómo ORAN LOS MARGINADOS.     (Benito Ardid)