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El enigma eterno
Sí, hay cosas que no entiendo en la vida, muchas situaciones que no comprendo, muchos enigmas que no llego a descifrar. Ahora puedo escoger entre devanarme los sesos tratando de encontrar respuesta a preguntas que generaciones de sabios no han podido contestar... o tomar la vida tal como viene, con realismo y humildad, y contestar a sus preguntas viviéndolas con delicadeza y entrega, con responsabilidad personal y sentido social, con honradez en mis acciones y compromiso en el servicio. Eso es lo que prefiero. Prefiero tratar enigmas con la cítara que con la espada. Prefiero vivir la vida antes que gastarla en razonar cómo debo vivirla. Prefiero cantar a discutir. Acepto el enigma de la vida, Señor. Me fío de tu entender cuando falla el mío, y pongo mi vida y la de todos los hombres en tus manos con alegría y confianza. Esa es mí manera práctica de mostrar en mi vida que tú eres Señor de todo y de todos. ..... No rezo solo, Señor, rezo con mi grupo de amigos que, en tu nombre y con tu gracia, vivimos y trabajamos juntos por la venida de tu Reino. Hago mías las oraciones de cada uno, y sé que cada uno hace suyas mis súplicas. Una breve frase puede revelar toda un alma y sabemos el historial de cada uno. Ni una palabra se pierde en la intimidad del grupo. La oración que mejor nos sale en grupo es la de alabanza, te la brindamos con alegría de fiesta y la música de nuestras voces. Bendice nuestro grupo, Señor, somos pocos pero trabajamos mucho; somos distintos pero buscamos la unión; incluso nos hacemos sufrir unos a otros a veces, pero nuestro amor puede más que todo. Carlos G. Vallés. Busco tu rostro. Sal Térrea salmos 48 v 110 (extractos) |
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