Sin el Espíritu Santo, Dios queda muy lejano:
Cristo es una figura del pasado, y el Evangelio no es más que una
organización. la autoridad es cuestión de propaganda, y el amor cristiano una moral de esclavos. Pero, con el Espíritu Santo el mundo resucita y crece con los dolores de parto del Reino. Cristo resucitado está realmente aquí, y el Evangelio tiene poder de dar vida. La Iglesia manifiesta la vida de la Trinidad, la autoridad es una sabiduría liberadora, la misión es un Pentecostés, la liturgia es a la vez memoria y
anticipación las obras de los hombres son divinas. Metropolita
IGNACIO DE LATAKAIA, en la
Asamblea del Consejo Mundial de las
Iglesias. Uppsala. 1968.
