NOTICIAS DEL CHOCO (COLOMBIA)

(de la entrevista a Milagros en Heraldo de Aragón, viernes 17-5-02)

“Chocó es una zona de selva rica en minerales, madera y pesca, porque da a los dos océanos, pero su población (un 85% negra, 5% indígena y 10% mestiza) ha sido marginada de esa riqueza. A la pobreza de siempre se ha unido ahora el conflicto armado.

En 1997 llegó el conflicto armado. Ahora se ha acentuado. La guerrilla y los paramilitares quieren controlar una zona en la que se proyecta una alternativa al Canal de Panamá o la construcción de dos puertos secos en el Pacífico y el Atlántico que estarían unidos por ferrocarril. Además, desde la ley 70 de 1993 los campesinos tienen autonomía para gobernar la zona y han conseguido títulos de propiedad de 700.000 hectáreas. Por eso, todas las partes en conflicto tienen interés en instalarse en el departamento.

Además, el Plan Colombia ha dado más dinero de Estados Unidos y España para las armas del Ejército en lugar de para el desarrollo. La Diócesis apoya a las víctimas y defiende la vida de las personas que viven en medio del fuego cruzado.

. Ahora, después de la matanza del 2 de mayo de 119 civiles en Bojoya (comunidad de Bellavista), la violencia de los paramilitares, el ejército y la guerrilla de las FARC ha cambiado el paisaje... Su llegada a la zona alta de Chocó, que fue denunciada desde la Diócesis de Quibdó a la que pertenezco, provocó la matanza. De momento, hay 5.000 desplazados, pero podrían llegar a 45.000. Nosotros trabajamos en programas para evitar que haya desplazados y los acompañamos a volver a sus tierras.

El pasado 25 de abril, la Diócesis alertó de que las FARC habían intervenido una lancha llamada "El arca de Noé" y requisaron las provisiones que surten las tiendas comunitarias de los campesinos. La guerrilla había tomado posiciones en las cabeceras municipales del municipio de Bojaya. Los paramilitares concentraron dentro del pueblo y utilizaron a los civiles como escudos. Mujeres y niñas se escondieron en la iglesia de San Pablo. Estuvieron allí 28 horas y no podían salir porque había tiros por ambos lados. Una bomba de las FARC cayó en la iglesia y acabó con la vida de 119 personas, 45 de ellos niños.

Ha sido la peor matanza ocurrida en Colombia en años de combates, y lo más grave es que no se permitió la llegada de auxilio al lugar. Se están cerrando los espacios humanitarios en Colombia.

La Diócesis de Quibdó prefiere prevenir que haya desplazados apoyan- do a los campesinos y enseñándoles sus derechos humanos para que cuando lleguen 1os paramilitares, el Ejército o la guerrilla los exijan. Nosotros (los claretianos) tenemos 18 hogares infantiles para niños de 2 a 6 años y gestionamos 27 empresas comunitarias como tiendas o talleres de confección. Pretendemos que los campesinos queden en sus tierras y no tengan que ir desplazados a Quibdó, la capital, para malvivir en los barrios de los alrededores.

El narcotráfico financia por igual a la guerrilla y a los paramilitares. Es significativo que por el río no se pueden enviar alimentos a las comunidades campesinas del norte del Chocó pero sí que pasa la coca porque ese territorio lo controla la guerrilla de las FARC”