Kyabé 23-01-06 (lunes)

 

Queridos todos:

            La clase de redacción en esta calurosa mañana de Tatemoë tiene un tema muy importante para ellos a la hora de poner en marcha la farmacia de pueblo: ¿A quién van a proponer el proyecto en primer lugar?  ¿A la comunidad, a toda la población en una convocatoria general, al jefe de pueblo...? Cuando recojo las redacciones que tienen una extensión de una cara de folio, veo que la mayoría se inclina por hablar en primer lugar con el jefe de pueblo, y las razones que dan, en la última parte de la redacción, son: si el jefe de pueblo siente celos porque no se ha contado con él para este proyecto que afecta a todo el pueblo pondrá todos los obstáculos posibles y la farmacia no se podrá abrir con el reglamento que hemos propuesto.

            Continúan afluyendo  los ladrillos cocidos hasta la obra que ya lleva días en marcha. Ha sido un tanto duro hacer frente a los pícaros que han traído un primer ladrillo de las dimensiones exigidas y luego al descargar la carreta de bueyes han aparecido ladrillos de todas las dimensiones. Si logramos marcar los límites al principio luego será todo más fácil.

 

 

Sarh 25-01-06 (miércoles)

            Lo más interesante de la reunión de curas de hoy en torno al obispo ha sido la actitud generalizada en todos ellos al tratar del trabajo con la juventud: si la reflexión se centrase solamente en describir la realidad, se entraría de manera muy precipitada en el desánimo. Pero muy al contrario, no veo este derrotismo casi por ningún lado, y más bien se reflexiona siempre sobre la enorme tarea que queda por hacer, y la esperanza que muchos jóvenes tienen en todas estas personas, como líderes sociales que finalmente son.

 

Sarh 26-01-06 (jueves)

            Otra expresión, en esta reunión de tres días, que tal vez resultaría novedosa para Europa es “hay jóvenes por todos lados”. Los jóvenes buscan salidas ante un presente muy incierto, y llaman a la puerta de cualquier institución a solicitar espacios de recreo, de relación, de formación, etc. La afluencia es tal que los responsables de dichas instituciones se sienten desbordados sin las personas necesarias para dar salida y atención a tanta demanda.

 

Sarh 27-01-06 (viernes)

            Tenía la mañana libre para hacer compras, pero el comercio en manos de musulmanes impone sus leyes: el viernes es día de fiesta para acudir en masa a la mezquita. He tenido que comprar los diez bidones de cal viva por la tarde, las brochas, los cepillos metálicos y la pintura para el rodapié de las viviendas de Tatemoë.

            Desde la Fundación Heres de Barcelona nos pidieron la presentación de un proyecto para el dispensario de Marabé que solicitábamos. En una larga y eficaz sentada, hemos logrado reagrupar todos los datos e informes para presentar el proyecto definitivo.

 

 

Kyabé 28-01-06 (sábado)

            Ha sido un maratón la jornada de hoy. A las 7 de la mañana estaba en el río esperando que los empleados de la plataforma flotante se sacudiesen las legañas y acabasen su té. Hasta las 7’30 no han comenzado a subir a la plataforma para ponerla en marcha. Delante de nosotros un gran camión generosamente cargado de sacos de no sé qué mercancía nos interrumpe el paso. No tiene batería y tiene que ponerse en marcha mediante el penoso esfuerzo de todos los pasajeros que desde abajo logran empujar aquellas 20 toneladas hasta alcanzar una cierta inercia que permite el arranque del motor cuando el conductor suelta el embrague. La nube de humo que sale por el tubo de escape es fenomenal y logra por fin subir a la plataforma delante de nosotros. Durante la travesía mantiene el motor en marcha para no tener problemas a la hora del desembarque en la otra orilla donde tiene que remontar la pendiente procedente del río.

            Gali y Ngamadá vienen conmigo y los dejo en Kotongoró para que pongan a punto la noria para la temporada que se acerca. Tengo la suerte de encontrar en Kyabé a Mbah Robert, mi guía para  ir hasta el poblado de Jobadá donde tenemos el encuentro de comunidades “Rindjé sur”. Siempre resulta complicado ir hasta este pueblo pues el camino es un sendero de algo más de 30 km frecuentado únicamente por bicicletas. Las ruedas tienen que ir aplastando las hierbas que jalonan dicho sendero que se divierte originando multitud de nuevos senderos dispuestos a llevarte lejos, a donde no quieres ir. Jobadá es un pueblo muy aislado y al sacar el botiquín para atender al primero que lo solicita, se desencadena una demanda masiva de curas de primer nivel: llagas, conjuntivitis generalizada en niños y adultos, diarreas de bebés, que nunca se sabe si son las compañeras del paludismo u obedecen a la ingestión de agua en malas condiciones.

 

Kyabé 30-01-06 (lunes)

            Hemos iniciado la entrevista personal con cada una de las familias de Tataemoë para hacer un balance de su estancia de dos años en este centro de formación. Lo más significativo para mí es el tono de cercanía y ternura que manifiestan todos cuando expresan su agradecimiento. La lengua continúa siendo un obstáculo pero no una barrera, pues los ojos ya se abren, sobre todo en las mujeres, dejando ver su interior. Hemos tardado mucho tiempo, tal vez demasiado, hasta que las mujeres han dejado de tener los ojos mirando hacia el suelo cuando alguien de fuera del hogar las interpela. Los maridos hacen de intérpretes y el diálogo se realiza con bastante naturalidad. Esta mañana hemos logrado entrevistar a 5 familias. El primer punto de revisión eran los aspectos positivos de su experiencia: todos han declarado dos aspectos generales, el de la formación recibida y el de haber conocido a otras familias que de otra manera jamás habrían conocido. Evidentemente la respuesta tiene concreciones muy diversas cuando se trata de los hombres o las mujeres. Para las mujeres, formación recibida quiere decir punto y confección, y fabricación de jabón; llegaron sin saber hacer nada de todo ello y ahora se sienten capaces de enseñar a otras. Está claro que regresan a sus pueblos igual de analfabetas que vinieron, lo cual me duele en el alma. Han aprendido algunas expresiones más en francés pero son incapaces de llevar una conversación en dicha lengua. ¿Se pueden pedir más cuando llegan aquí sin escolarizar y con una media de 30 años? En todo caso, sí han aprendido a seguir una conversación en la lengua de las otras mujeres que han estado en Tatemoë.

            Para los hombres, el agradecimiento por la formación recibida se concreta en que ya pueden expresarse por escrito en francés, en lo que han aprendido de gestión, agricultura y ganadería, y en formación bíblica. El aspecto negativo que todos subrayan es la pobreza de la tierra de Tatemoë: han realizado un gran esfuerzo y han sacado poquísimo fruto. La tierra está agotada, y es el origen de todos los males, pues en alguna época del año con dos kilos y medio de sorgo al día tienen que cubrir todas sus necesidades básicas, y si vendes tu cereal para comprar jabón o algo para enriquecer la salsa con proteína no llegas al siguiente reparto de grano del almacén de Tatemoë y pasas hambre.

            El otro aspecto que subrayan tanto los hombres como las mujeres, creo lo subrayan más las mujeres, es el de las nuevas amistades que han conseguido con su estancia en Tatemoë. Para las mujeres es un tema muy importante pues el horizonte de relación que tiene una mujer en este mundo rural es en realidad cerradísimo: en el pueblo se relacionan casi exclusivamente con las otras mujeres que pertenecen a su clan o que son vecinas. Eso de tener ahora a íntimas amigas en otras etnias y a más de 100 km de distancia es algo extraordinario para ellas. Está claro que con algunas no podrán volver a verse en muchos años a no ser que organicemos en Tatemoë encuentros para las mujeres que han pasado por el Centro. Si logramos organizarlo acudirán todas,  seguro.

Queda una hora de luz y decido aprovecharla para instalar una tubería de cincuenta metros que lleve el agua hasta un lugar cercano a las obras que acaban de comenzar. A los veinte minutos estoy rodeado de niños que seguro ven por primera vez una terraja y una madeja de cáñamo. Todos quieren ayudar a abrir una pequeña zanja en la que voy enterrando los tubos empalmados. Intento decirles que este es el trabajo de “plombier” (fontanero), pero les cuesta memorizar la palabra. Se despierta en mí una cierta nostalgia del trabajo que hice en el pasado enseñando fontanería a jóvenes en Zaragoza. Un abrazo a todos: Manolo.