RECOMPONER NUESTROS FRAGMENTOS

Convivencia de espiritualidad en la Quinta Julieta de Zaragoza, 11 al 13 de abril del 2003

(Si quieres compartir con nosotros la experiencia que hemos vivido más de 30 personas estos días, sigue esta pequeña senda de oración que te ofrecemos. Si te sabe a poco, quieres profundizar más o necesitas la compañía de las hermanas y los hermanos, apúntate a la próxima convivencia de espiritualidad que, seguro, seguro, nos ofrecerá el equipo (a quien agradecemos desde aquí su trabajo, dedicación, ternura, cariño, compañía, amistad, sororidad… con un gran abrazo de PAZ).

 

 

En un mundo roto e incomunicado, pero cada vez más unitario,


sometidos a tirones y desgastes internos y externos, pero ansiando integración


buscamos recomponer nuestros fragmentos


 

Jesús va a un territorio pagano, a Gerasa, y le sale al encuentro un hombre "sin nombre", enfermo, roto (Mc. 5, 1-21).

Yo también soy una persona rota que estoy en un territorio pagano, 

que voy caminando con mis heridas y salgo al encuentro de Jesús.

 

HERIDA

Hoy el dolor es real

en mi cuerpo y en mi espíritu.

Hoy mi herida quiere invadirme,

llenar mi corazón de cansada pesadumbre,

desgarrarme como una multitud a la estampida,

arrinconar todo mi cuerpo.

 

Este soy yo: un herido.

Acojo toda mi historia de lucha.

Amo a todas las personas que me hirieron

y me reposo con toda mi ambigüedad

que fue tejiendo sus trampas en mi profundo secreto.

 

Soy amado por ti, Dios de la vida.

Y quieres que viva en mí

todo lo que tú has sembrado.

 

Con este día que amanece

quiero girar mis ojos

hacia el sol que me levanta

despertando los colores

y rumor de pasos en todos los senderos.

Que la paz del alba

recorra como agua viva

los laberintos de mi secreto.

 

Ahora, no mañana, ahora te dejo amanecer y recrearme.

No importa el dolor que nos quede.

Quiero unirme a ti en la búsqueda de la vida,

arriesgarme contigo en la apuesta del camino,

permanecer junto a ti en la paciencia, sumergido.

 

Más allá de lo que logre descifrar mi secreto,

todo mi misterio está dentro del nido de tus manos,

como una paloma confiada y asustada al mismo tiempo,

a la hora precisa de ser lanzada al aire

para que cree el vuelo, juegue y viva.

 

Empieza a volar el día.

Aroma de café temprano,

llanto de niños,

saludos breves y estrenados.

Con toda la creación,

amanecen a mis primeros pasos.

Benjamín González Buelta

 

Tras encontrarme con Jesús, camino a su lado y escucho lo que El me va contando de su vida de cada día y las fuerzas que parecen tirar de El, con sus tensiones y los conflictos que amenazan con desgarrarlo también. Veo cómo las va afrontando y cómo va tomando sus propias decisiones.

 

La transfiguración 

en el camino 

de Jesús 

(Mc. 9, 2-9)

Me fijo especialmente en el momento en que Jesús decide ir a Jerusalén porque comprende que su misión le lleva allí. Veo que antes de tomar la decisión, acompañado por Pedro, Santiago y Juan, sus amigos más íntimos, va a orar a su Padre:

"¿a dónde me llevará esta entrega sin límites que me consume 

y que hace creer a los míos que estoy loco"?

 

 
La Transfiguración es un hecho central en la vida de Jesús, es un anticipo de la Resurrección.

 

Pero allí, los discípulos se resisten, tienen miedo, no lo entienden. Tienen que esperar hasta que Jesús muera y resucite para entenderlo.

 

Yo también tengo miedo muchas veces o prefiero quedarme en la tienda del monte Tabor, entre mis amigos, porque allí se está tan bien…..

 

Libro de horas de Felipe II

 

Después de la Transfiguración, Jesús se queda sólo y vuelve al camino para continuar la otra subida mucho más difícil, la de la realidad de cada día, en el camino que sube a Jerusalén. Lo experimentado por Jesús y los discípulos iluminará todo lo que Jesús vivirá después.

 

Nuestros fugaces resplandores (Benjamín González Buelta)

"En algunos momentos privilegiados, todos vivimos esta experiencia de integración, donde parece que no hay distancia alguna entre nosotros y Dios, y donde sentimos que todo fluye en armonía suave y luminosa, donde todas las rupturas personales y los desafíos de la realidad dura quedan unificados de tal manera que sólo pueden darse en el instante con esa intensidad".

"A veces, esa luz que siempre nos habita se muestra con gran intensidad, y somos nosotros los transfigurados como Jesús. En otras ocasiones somos los testigos cercanos de otras personas transfiguradas, como Pedro, Santiago y Juan en el Tabor, y a nosotros también nos alcanza algo de esa luz que brilla a nuestro lado".

"No somos los dueños de la transfiguración. Esta llega impredecible y se tiene que apagar, para no quedar suspendidos en el aire fuera del tiempo y del espacio. Después queda el camino cotidiano para vivir esa luz".

Y en ese camino cotidiano siempre estamos acompañados por el Padre.

 

HAZME OTRA VEZ, ALFARERO

Toma mi barro otra vez, alfarero.
Recógeme en tus brazos que vengo roto,
y no puedo tocar con las mías tu cuerpo.

Álzame de nuevo a tu torno, alfarero,
que traigo mi gesto sin vida,
y tengo necesidad de tu gesto.

Recréame con tus dedos,
aliéntame con tu aliento;
pon en mi carne tu fuego.

Mete tu mano en mi entraña,
forma mi cuenco, un cuenco frágil y pequeño
donde solamente quepa un corazón bueno.
¡Hazme otra vez, alfarero!
 

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