COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES

 

Las Comunidades Cristianas Populares estamos integradas por creyentes en Jesús de Nazaret que asumimos su causa –el Reino de Dios- tratando de convivir, compartir fraternalmente, comprometernos socialmente y celebrar nuestra fe en comunidad, como parte del pueblo y con una decidida opción por los pobres.

Nuestra vida cristiana se fundamenta en Jesús de Nazaret, Hijo de Dios, muerto y resucitado, y en la iglesia, comunidad de creyentes, que transmitió y transmite la Buena Noticia de salvación liberadora, con la ayuda del Espíritu.

Consideramos fundamental la opción por los pobres, denunciando el sistema capitalista como causa estructural generadora de pobreza y asumiendo solidariamente la causa de los sectores marginados de la sociedad.

Somos comunidades eclesiales que pretendemos ofrecer una alternativa dentro de la iglesia, en comunión crítico-dialéctica positiva con toda ella, reivindicando el lugar que nos corresponde, en la línea desarrollada por el Concilio Vaticano II.

Queremos y buscamos para todos y todas una iglesia al servicio del proyecto de Jesús:

En consecuencia buscamos

a) Profundizar en la fe

Llevarla a cabo en la comunidad, reformulándola críticamente.

Elaborar nuestra reflexión en la línea de la Teología de la Liberación, trabajándola desde nuestra realidad, a partir de la escucha atenta de la palabra de Dios y de acuerdo con los signos de los tiempos.

Valorando la fe y la religiosidad del pueblo y abriéndonos al pluralismo de otras culturas y religiones.

b) Oración y acción

Cultivar un estilo propio de las Comunidades Cristianas Populares de Base, recuperando el sentido auténtico de la oración, la reflexión y el silencio, con un valor en la vida del creyente y desde una espiritualidad integradora.

c) Celebración

Celebrar festiva y comunitariamente nuestra fe, en conexión con la vida y la lucha por la liberación, con signos actuales y nuevos.

Revitalizar las celebraciones sacramentales y vivir la Eucaristía como núcleo central de nuestra experiencia de fe.

d) Compartir

Vivir un nivel de fraternidad y de amistad que nos lleva a la comunión de bienes y a una solidaridad comprometida, ofreciendo un estilo alternativo de vida, basado en la austeridad compartida y la cultura solidaria.

e) Igualdad

Llegar a una igualdad plena de derechos y deberes en nuestras comunidades y esforzarnos para que esto se consiga también en la iglesia y en la sociedad, haciendo especial hincapié en la igualdad entre laicos y sacerdotes, varones y mujeres.

f) Solidaridad

Ser solidarios con todos los que trabajan por la liberación del ser humano, en estrecha cercanía con comunidades, grupos y personas del llamado Tercer Mundo que participan del mismo proyecto, que han dado y dan con su vida testimonio ejemplar de fidelidad a Jesús y al pueblo.

Asumimos el reto de encontrar soluciones a nuestro alcance para los problemas del Cuarto Mundo.

g) Educación

Dar a conocer el estilo de vida que pretendemos, por considerarlo una alternativa solidaria y liberadora, acorde con la Buena Noticia de Jesús.

h) Naturaleza

Vivir y profundizar en la fraternidad con toda la creación –regalo de Dios- respetando la naturaleza, conviviendo en armonía con ella y rechazando, en nuestra vida de cada día, todo consumo irresponsable, derroche, abuso y destrucción.

Esto lleva a unos compromisos:

Coordinación y organización:

Las CCP pretendemos estar abiertas a todas las personas que intentan vivir de un modo semejante la fe en Jesús y la opción por los pobres, coordinándonos con colectivos, promoviendo plataformas amplias e integrándonos en ellos desde el ámbito local al europeo y al universal, colaborando en la transformación de la iglesia y de la sociedad según el Evangelio.

Consideramos imprescindible mantener y potenciar la coordinación existente entre las CCP por sectores o zonas, diócesis o ciudades, regiones o países, hasta le nivel del estado, con objeto de enriquecernos mutuamente, intensificar la comunicación de experiencias de todo tipo y participar en una amplia comunión eclesial con objetivos comunes.

Cada comunidad integrada en las CCP y cada grupo de comunidades coordinadas tienen su propia autonomía, de acuerdo con las características o rasgos de sus miembros y de su lugar de inserción. La coordinadora no ha de ser rígida ni vertical, sino escalonada desde la base.