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¿QUIENES SOMOS?

Resulta difícil presentarnos pues no somos nada muy diferente del conjunto de los seres humanos. Sentimos experiencias semejantes y nos las vemos con situaciones parecidas, con los mismos gozos y sombras. Quizás sí podemos decirte que asumimos esta condición humana desde la fe en Jesús de Nazaret. 

Para nosotros creer, o tener fe es hacer una apuesta razonable por la Dignidad humana en todas las personas. Por un sentido abierto ante las contrariedades y progresos de nuestra humanidad. Y Jesús de Nazaret es para nosotros la mejor expresión que conocemos de esa dignificación de la vida.

Enseguida nos identificarás con el catolicismo. Y tienes razón pues estamos dentro de esa tradición. Sin embargo la sociedad y la cultura han cambiado tanto que sólo una savia común nos asimila a la tradición. Los término religiosos - otra vida, redención, pecado, cielo, comuniones, etc. no son los más acertados para comunicarnos con una mínima claridad. A veces nos sirve el lenguaje de los movimientos sociales y humanistas, aunque tampoco acaba de revelar la amplitud de nuestras convicciones. Por ejemplo no hablamos de salvación pero sí escribimos dignidad con mayúsculas. O para ponerte otro ejemplo: siempre se ha dicho que Jesús era Hijo de Dios y nosotros solemos tomar esta otra expresión: Jesús fue tan humano, tan solidario, como sólo Dios podía serlo

En un encuentro que celebramos hace años nos decíamos:

"Las Comunidades Cristianas Populares estamos integradas por creyentes en Jesús de Nazaret que asumimos su causa- el Reino de Dios- tratando de convivir, compartir fraternalmente, comprometernos socialmente y celebrar nuestra fe en la comunidad como parte del pueblo y con una decidida opción por los pobres."

(ver documento completo)

Hoy pondríamos alguna nota de humildad a ese noble intento. Queremos estar con los olvidados de la tierra pero nos cuesta, queremos ser signo de esperanza, estar comprometidos con las causas humanas, pero nos vemos un poco envejecidos. Sin embargo no reblamos y en nuestras impotencias nos sentimos confiados y como engrandecidos cuando en el silencio interior y en la comunidad nos mostramos tal como somos.

No nos gusta mencionar demasiado el nombre de Dios o apelar demasiado fácilmente a la gracia o la presencia del Espíritu en nosotros, pero sí podemos decir que nos sentimos más fuertes y serenos cuando en este proceso interior u oración refrescamos nuestras aspiraciones y preocupaciones. 

Por eso en este diálogo entre el quiero y no puedo  reasumimos esa anterior descripción que ahora completamos.

Seguimos confiando en que la Iglesia Católica nos renovaremos hacia la justicia social y un sentido liberador de la moral. 

Seguimos apostando por los movimientos sociales ya clásicos, partidos, sindicatos, feminismo.. y nos incorporamos con ánimo a los nuevos que surgen ante la globalización del planeta.

Queremos también entablar un diálogo con las otras religiones para liberarnos conjuntamente del fundamentalismo y suscitar una conciencia de ciudadanía universal.

Y en medio de todos estos nuevos referentes, trabajar cada uno desde su identidad - y nadie mejor por encima de los otros- por una humanidad nueva, en una especie de coalición de la esperanza, expresión renovada del "Reino de Dios" y sentido último del mensaje de Jesús y de nuestra Iglesia

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