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qué permanezco en la Iglesia |
Hans Küng
... En esta situación se escucha la pregunta:
¿por qué sigo en la Iglesia o en el ministerio eclesial? Ya no se puede amenazar
correctamente con el infierno. La secularización de la existencia y del saber
modernos ha derribado muchas motivaciones sociológicas. Y por otra parte parece
que el tiempo de la Iglesia estatal, popular tradicional, toca a su fin.
Responder convincentemente a esta pregunta no es fácil.
...
Habiendo asistido a horas mejores, ¿debía yo abandonar el barco en la tempestad
y dejar a los demás con los que he navegado hasta ahora que se enfrentarán al
viento, extrae. rán el agua y lucharán por la supervivencia? He recibido
demasiado en la comunidad de fe para poder defraudar ahora a aquellos que se han
comprometido conmigo. No quisiera alegrar a los enemigos de la renovación, ni
avergonzar a los amigos... Pero no renunciaré a la eficacia EN la Iglesia. Las
alternativas -otra Iglesia, sin Iglesia- no me convencen: los rompimientos
conducen al aislamiento del individuo o a una nueva institucionalización.
Cualquier fanatismo lo demuestra. No defiendo en absoluto un cristianismo de
selectos que pretenden ser mejores que otros ni tampoco defiendo las utopías
eclesiales, que sueñan con una comunidad limpiamente animada por los mismos
sentimientos. ¿No sería más emocionante, interesante, exigente -a pesar de todo-
y finalmente más reconfortante y fructífero luchar por un «cristianismo con
rostro humano» en esta Iglesia concreta, en la que al menos sé con quién me
comprometo? ¿No sería mejor una exigencia siempre nueva de responsabilidad, de
postura activa, de perseverancia tenaz, de libertad más vivida, de resistencia
leal?
Mi respuesta decisiva sería: permanezco en la Iglesia porque el asunto de Jesús
me ha convencido y porque la comunidad eclesial en y a pesar de todo fallo ha
sido la DEFENSORA DE LA CAUSA DE JESUCRISTO y así debe seguir siendo.
La posibilidad efectiva dependerá de que en algún lugar un párroco predique a
este Jesús; un catequista enseñe cristianamente; un individuo, una familia o una
comunidad recen seriamente, sin frases; de que se haga un bautismo en nombre de
Jesucristo; se celebre la Cena de una comunidad comprometida y que tenga
consecuencias en lo cotidiano; se prometa misteriosamente por la fuerza de Dios
el perdón de los pecados; de que en el servicio divino y en el servicio humano,
en la enseñanza y en la pastoral, en la conversación y en la diaconía el
Evangelio sea predicado, pre-vivido y post-vivido de verdad.
... Está en manos de la Iglesia el modo de superar esta crisis. El programa no
falta. ¿Por qué sigo en la Iglesia? Porque de la fe hago ESPERANZA: esperanza de
que el programa, es decir, de que el asunto de Jesucristo es más fuerte que
todos los abusos que se dan en y con la Iglesia. Por esto vale la pena la
decisiva toma de postura EN la Iglesia; por esto vale la pena la toma de
posición más concreta en el ministerio eclesial a pesar de todo. No permanezco
en la Iglesia AUNQUE sea cristiano: no me tengo por más cristiano que la
Iglesia. Sino que permanezco en la Iglesia PORQUE soy cristiano.
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