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Microteología La alegría de los pobres

Javier Jiménez Limón S.J
Meditaciones sobre el Dios de los pobres

Puede parecer paradójico que al hablar del Dios de los pobres empecemos a hablar de la alegría. Más bien parecería que hubiera que hablar del dolor, de la ira, de la indignación. Pero se trata de la paradoja de las bienaventuranzas. De esa alegría mesiánica que atraviesa los evangelios -especialmente el de Lucas-, que invade el corazón de los pobres y canta por los labios de María. Es una alegría que tiene que ver con la esperanza en la liberación y con el ánimo para la lucha; pero que empieza más hondo, en la sorpresa gozosa de saberse reconocido por Dios en su dignidad: " Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, "porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava: (Lc 1, 46-48). ...

Es una alegría que es subversiva y que ninguna estrategia revolucionaria puede dar ni expresar. Una alegría contra la que lucha toda la ideología capitalista que desprecia al pobre como flojo y borracho, maloliente y peligroso. Una alegría que muchas veces ha sido impedida por la religiosidad popular y por una falsa evangelización, que llevó a los pobres un Dios moralista y castigador. .....

Si los pobres mantienen la alegría mesiánica y el ánimo liberador, no es porque la opresión y el dolor hayan desaparecido, sino porque Dios se les presenta como una esperanza terca y firme. Dios no se resigna porque ama: es un Dios de vivos y quiere vida abundante para sus hijos. El secreto de la esperanza está en la incondicionalidad del amor.

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