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Microteología Lo que sólo se atribuye a Jesús

José Ignacio González Faus
Acceso a Jesús. Sígueme

A la humanidad no le faltan en su historia algunos hombres a quienes admirar. Es un consuelo, su- puesto que tampoco faltan en la historia dc la humanidad y de cada uno, pruebas abrumadoras y numerosas de que el hombre tiene bien poco por lo que ser admirado. En la vinculación con Jesús que llamamos fe, no se trata de una de esas admiraciones, sino que se da una pretensión de unicidad e irrepetibilidad que cabria formular asi: al habérselas con Jesús, el hombre tiene que ver con lo último posible, no con algo todavíaa previo. Tal pretensión no puede deducirse de la estructura de la admiración humana: los evangelistas no tuvieron absolutamente ningún interés en demostrarnos que Jesús había sido el más sabio, el mejor revolucionario, el mayor socialista, el esteta de más fina sensibilidad, el hombre más cautivador o el más fuerte... ni siquiera el menos escandaloso. Quien desee plantear la relación con Jesús sólo a este nivel de la admiración, debe ser consecuente hasta el fondo y aceptar que, al nivel de las admiraciones humanas, todos los hombres son perfectamente prescindibles.

Lo único que se predica de Jesús y no se ha dicho nunca, en ningún grado, de ningún otro, es que Dios le resucitó, le elevó hasta su misma altura ontológica y le constituyó Señor de todas las fuerzas, de todas las realidades y de todos los poderes -conocidos o desconocidos- con que pueda encontrarse el hombre. Y actuó así porque, ya antes, Jesús era impronta de su ser e irradiación de su intimidad. Lo que queremos decir cuando profesamos creer eo Jesús debe explicitarse a partir de lo que llamamos su resurrección. y la aceptación de ésta es lo que constituye al hombre en creyente."

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